Vitamina C liposomal: ciencia, estabilidad y biodisponibilidad
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En los últimos años, la vitamina C ha dejado de ser solo un nutriente esencial para convertirse en un foco de innovación científica. La búsqueda por mejorar su estabilidad, absorción y entrega en el organismo ha impulsado el desarrollo de tecnologías más avanzadas, tales como los sistemas liposomales.
En este artículo analizamos el estudio desarrollado por el equipo del Dr. Sreeraj Gopi que explora una formulación de vitamina C liposomal estabilizada con goma arábiga. Más allá de los resultados, reflexionamos sobre qué significa este avance para la suplementación nutricional moderna.
La vitamina C (ácido ascórbico) es un compuesto altamente sensible, factores como el pH, la temperatura, la luz y la exposición al oxígeno pueden degradarla con mucha facilidad, reduciendo su eficacia antes de ser absorbida por el cuerpo.
Entre los principales problemas que enfrentan las formulaciones tradicionales se encuentra:
Pérdida de potencia durante el almacenamiento.
Baja tolerancia gastrointestinal en dosis elevadas.
Absorción limitada a nivel intestinal.
Estos desafíos explican por qué la industria ha buscado soluciones que permitan proteger el nutriente desde su fabricación hasta su llegada a las celulas.
Los liposomas son estructuras microscópicas formadas por fosfolípidos (grasa), similares a las membranas de nuestras propias células. Su función es encapsular un principio activo, en este caso la vitamina C y transportarlo de manera más eficiente a través del tracto digestivo hasta las celulas.
Este tipo de tecnología permite:
Mejorar la biodisponibilidad.
Proteger el nutriente de interacciones adversas en el sistema digestivo.
Favorecer una liberación más controlada.
Desde una perspectiva nutricional, esto se traduce en una mayor probabilidad de que el cuerpo realmente utilice la vitamina C ingerida.
El estudio analizado se centra en el desarrollo de una vitamina C liposomal estabilizada con goma arábiga, un polisacárido natural utilizado como agente protector y estructural dentro de la matriz liposomal.
En esta investigación, la goma arábiga cumple un rol clave
Mejora la estabilidad física y química del sistema.
Protege la vitamina C frente a condiciones ambientales adversas.
Favorece una estructura más uniforme y resistente en el tiempo.
Los resultados muestran una alta retención del principio activo incluso después de largos periodos de almacenamiento y bajo distintas condiciones de temperatura, lo que representa un avance relevante para la formulación de suplementos de calidad.
Desde el punto de vista nutricional, no basta con que un suplemento contenga un nutriente, lo realmente importante es cuánto de ese nutriente logra ser absorbido y utilizado por el organismo.
El estudio sugiere que las formulaciones liposomales estabilizadas pueden contribuir a mantener concentraciones más constantes de vitamina C en el organismo, reducir su degradación antes de la absorción y favorecer una llegada más eficiente del nutriente a los tejidos.
Estos hallazgos abren la puerta a estrategias de suplementación más precisas, especialmente en contextos donde se busca un apoyo antioxidante sostenido y una mejor utilización del nutriente a nivel celular.
La vitamina C (ácido ascórbico) es uno de los micronutrientes más estudiados por su papel central en la protección celular frente al daño oxidativo.
Se trata de una vitamina hidrosoluble esencial, lo que significa que el organismo no puede sintetizarla por sí mismo y depende exclusivamente de la ingesta dietaria o suplementaria para cubrir sus requerimientos.
Uno de sus principales roles es actuar como antioxidante, neutralizando radicales libres generados de forma natural durante el metabolismo celular o como respuesta a factores externos como la radiación UV, la contaminación ambiental, el estrés físico y psicológico, o procesos inflamatorios. Cuando estos radicales libres superan la capacidad defensiva del organismo, se produce un estado de estrés oxidativo, asociado al envejecimiento celular y al desarrollo de diversas alteraciones metabólicas e inflamatorias.
La vitamina C participa activamente en el mantenimiento del equilibrio redox, donando electrones para estabilizar especies reactivas y, además, regenerando otros antioxidantes endógenos, como la vitamina E, permitiendo que continúen ejerciendo su función protectora. Este efecto en red explica por qué su presencia resulta clave dentro de un sistema antioxidante integrado y no como un nutriente aislado.
Más allá de su función antioxidante, la vitamina C es indispensable para la síntesis de colágeno, proteína estructural fundamental para la piel, los vasos sanguíneos, los tendones y los huesos. Su participación en la actividad de enzimas específicas permite una correcta formación y estabilidad de las fibras de colágeno, influyendo directamente en la integridad de los tejidos y en los procesos de reparación.
Asimismo, cumple un rol relevante en la función inmunológica, apoyando la actividad de diversas células del sistema inmune y contribuyendo a una respuesta adecuada frente a desafíos infecciosos. También interviene en la absorción del hierro a nivel intestinal y en la síntesis de ciertos neurotransmisores, conectando su acción con la salud metabólica y neurológica.
En contextos de mayor demanda fisiológica, como estrés crónico, ejercicio intenso, exposición solar prolongada, procesos inflamatorios o envejecimiento, los requerimientos de vitamina C pueden aumentar, y su rápida eliminación urinaria hace que mantener niveles estables en el organismo represente un desafío.
Este punto ha impulsado el interés científico por estrategias de suplementación que optimicen su biodisponibilidad y permanencia, especialmente cuando se busca un apoyo antioxidante sostenido en el tiempo.
Este tipo de investigaciones nos invita a ir más allá del etiquetado y a cuestionarnos cómo está formulado realmente un suplemento, cuál es su estabilidad, su biodisponibilidad y el respaldo científico que existe detrás de su desarrollo.
En un contexto donde el mercado de los suplementos crece de forma acelerada, contar con evidencia que evalúe no solo el ingrediente activo, sino también la tecnología utilizada para protegerlo y transportarlo, resulta clave para una recomendación responsable.
Dos productos con la misma cantidad declarada de vitamina C pueden tener efectos muy distintos en el organismo, pues tal como mencionamos en el inicio del artículo, actores como la degradación previa a la absorción, la tolerancia digestiva y la eficiencia en la entrega a los tejidos influyen directamente en los resultados. Por lo que avances como las formulaciones liposomales estabilizadas aportan una nueva capa de análisis que permite seleccionar suplementos con mayor criterio técnico y funcional.
La colaboración entre ciencia aplicada y desarrollo tecnológico refleja una tendencia hacia una suplementación más consciente, precisa y alineada con la evidencia científica, donde el foco no está únicamente en el nutriente, sino en cómo este interactúa con el organismo en condiciones reales de uso.
La vitamina C liposomal estabilizada con goma arábiga representa un paso adelante en la forma en que entendemos la entrega de nutrientes. No se trata solo de consumir un suplemento, sino de elegir formulaciones que respalden su eficacia real en el organismo.
La ciencia detrás de estos desarrollos nos recuerda que una suplementación informada y personalizada puede marcar la diferencia en los resultados a largo plazo.
Gopi, S., et al. (2025). Stabilization of liposomal vitamin C using gum arabic for improved physicochemical stability and bioavailability. ACS Nutrition Science, Advance online publication. https://doi.org/10.1021/acsnutrsci.5c00002