Candida albicans, el hongo causante de la candidiasis crónica

Candidiasis crónica: causas, síntomas y tratamiento — conferencia completa

Escrito por: Nutricionista Nelba Villagrán

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Tiempo de lectura 16 min

Candidiasis Crónica: Causas, Síntomas y Tratamiento — Conferencia Completa
Nutrición Ortomolecular · Conferencia

Candidiasis crónica: causas, síntomas y tratamiento — conferencia completa

Ortomolecular Chile

Esta conferencia la impartí en el año 2000 en el Hospital de Sant Pau (Barcelona), dentro de un congreso sobre nutrición celular. A día de hoy sigo compartiendo muchas de estas ideas en consulta, aunque mi enfoque ha evolucionado en algunos aspectos con los años. Aun así, esta charla refleja muy bien la base del tratamiento de la candidiasis y cómo entiendo este proceso.

Buenas tardes. Antes que nada, quiero daros las gracias a todos por haber venido; al hospital de San Pablo por cedernos un lugar tan bello; y a los organizadores por crear este "Congreso sobre nutrición celular". Me siento muy privilegiada de formar parte de un congreso pionero de lo que será la medicina del futuro.

Cuando me propusieron hablar en este congreso, no dudé ni un momento que lo haría sobre la candidiasis crónica. Es una enfermedad que necesita ser más entendida y sus tratamientos requieren actualización. Hay muchas personas que la padecen y que no han sido diagnosticadas porque todavía desconocemos cómo actúa en el organismo, y pienso que es de vital importancia que hablemos, investiguemos y publiquemos más sobre ella.

Voy a hablar de la candidiasis crónica desde el punto de vista de la nutrición ortomolecular. Esta terapia es todavía muy desconocida en nuestro país, así que creo que lo mejor es empezar explicando en qué se basa: la nutrición ortomolecular consiste en darle a las células los nutrientes adecuados y en las dosis adecuadas, para que funcionen lo mejor posible. Es una terapia que, ante todo, respeta la individualidad bioquímica de la persona. Esto significa que no trata la enfermedad sino al individuo enfermo.

Dos personas con candidiasis siempre serán tratadas respetando esta individualidad. Por ejemplo, una puede que sea tratada con una dieta rica en proteína, alimentos cocinados y vitamina C y zinc... y, en cambio, otra, con los mismos síntomas, puede necesitar más carbohidratos, alimentos crudos, y nutrientes como la vitamina A y biotina. Debido a esta individualidad bioquímica, resulta difícil dar charlas, porque en éstas estamos condicionados a hablar en términos generales. De todas formas, teniendo esto en cuenta, voy a compartir con vosotros las pautas generales para el tratamiento de la candidiasis crónica.

Los dos grupos de pacientes

Es de vital importancia que diferenciemos dos grandes grupos de pacientes que sufren de candidiasis:

El grupo de los pacientes diagnosticados, que incluyen principalmente pacientes con cándidas vaginales y/u orales, los que sufren de enfermedades inmunodepresoras, los que están recibiendo quimioterapia, y los diabéticos. En estos casos la manifestación candidiásica es muy clara y las pruebas de laboratorio suelen diagnosticarla.

Por otro lado, está el grupo de pacientes no diagnosticados, que suele ser la mayoría de las personas que sufren de candidiasis crónica. Este grupo se caracteriza por presentar una sintomatología muy extensa, muy confusa, cíclica y recurrente pero, sin embargo, las analíticas y pruebas de laboratorio suelen ser normales. Debido a esta falta de diagnóstico, y, por consiguiente, a la ausencia de tratamiento, la candidiasis suele hacerse crónica. Esta charla va enfocada a este tipo de candidiasis, la candidiasis crónica.

El tema de la candidiasis ha sido criticado extensamente. Se dice que es una enfermedad de moda y que muchos terapeutas pecan de interpretar cualquier síntoma como candidiasis. Sin embargo, no podemos negar que esta enfermedad es un mal de nuestro tiempo. Es un desequilibrio fruto de nuestro estilo de vida moderno: jamás nos hemos alimentado tan mal como hoy en día, y jamás hemos tomado tantos antibióticos, hormonas sexuales sintéticas y corticosteroides como en la actualidad. Precisamente estos factores son algunos de los más importantes en el desarrollo de esta enfermedad.

¿Qué es la candidiasis?

La candidiasis es una infección causada por una levadura de la familia de las Candidas. Existen unas 150 especies de cándidas distintas, por ejemplo la Candida Kruse, Candida Glabrata, Candida tropicalis, Candida parapsilosis, etc. Sin embargo, la más común en nuestro organismo es la Candida Albicans.

Las levaduras están presentes en todos nosotros poco después de nacer y viven en armonía con nosotros. Se encuentran en la piel, aparato digestivo y genitourinario. Su función es absorber cierta cantidad de metales pesados para que no entren en la sangre, nos ayudan a degradar restos de carbohidratos mal digeridos, y junto con las bacterias mantienen nuestro equilibrio intestinal y el pH.

La flora intestinal y vaginal, junto con el sistema inmunitario, nos ayudan a mantener estas levaduras bajo control. Sin embargo, existen una serie de factores que pueden deprimir el sistema inmunitario y desequilibrar la flora intestinal, causando el crecimiento excesivo de estas levaduras y, por consiguiente, la enfermedad.

Factores que la desencadenan

Exceso de azúcar o carbohidratos refinados: son el alimento principal de las cándidas. Además de alimentarlas directamente, aumentan los niveles de glucosa en sangre, a través de la cual también podemos alimentarlas.

Agua del grifo: el cloro destruye la flora intestinal, y el flúor deprime el sistema inmunitario.

Antibióticos, cortisona y hormonas sexuales sintéticas: los antibióticos destruyen la flora bacteriana pero no las cándidas, permitiendo que crezcan sin control. La cortisona deprime el sistema inmunitario, y las hormonas sintéticas destruyen nutrientes vitales como la vitamina B6.

Embarazo: el aumento de progesterona favorece el crecimiento de las Candidas vaginales y puede provocar resistencia a la insulina, favoreciendo también su crecimiento.

Estrés continuo: un exceso de cortisol deprime el sistema inmunitario, aumenta la glucosa y destruye la flora bacteriana intestinal.

Disminución de las secreciones digestivas: la falta de ácido clorhídrico y enzimas digestivas impide la correcta digestión, produciendo fermentación y putrefacción intestinal.

Falta de nutrientes: la desnutrición debilita el sistema inmunitario, la regulación hormonal y digestiva, dando más oportunidad de crecimiento a las cándidas.

Síntomas

Los síntomas de la candidiasis son muchos y pueden ser muy variados. Es muy importante saber por qué la candidiasis puede producir estos síntomas para entender mejor este desequilibrio. Muchas personas con candidiasis son tratadas como pacientes hipocondríacos, deprimidos y/o ansiosos. Desafortunadamente, hay mucha gente con candidiasis que no ha sido diagnosticada, y en cambio, están tomando Prozac, Seroxat o ansiolíticos.

Un punto muy importante que normalmente suele ser ignorado a la hora de diagnosticar y tratar la candidiasis, es que su origen suele ser intestinal, aún cuando estemos contemplando una candidiasis vaginal o de las uñas.

Cuando la candidiasis prolifera en el intestino puede cambiar su anatomía y fisiología. Esto quiere decir que puede dejar de ser una levadura y convertirse en un micelio fungal. Se sabe que las cándidas son organismos dimórficos y pueden existir en estas dos formas. En su estado de levadura no es invasiva, mientras que en estado fungal produce rizoides (o raíces muy largas) altamente invasivas que pueden penetrar en la mucosa. Esto puede causar una excesiva permeabilidad de la mucosa intestinal, permitiendo la introducción a la sangre de sustancias (toxinas, proteínas mal digeridas, etc.) que pueden actuar como antígenos alterando severamente el sistema inmunitario.

Se sabe que las cándidas en su estado fungal pueden producir 79 productos tóxicos, por ejemplo, etanol, formaldehído, etc., pero entre ellos el más abundante es el acetaldehído. Esta sustancia altamente tóxica es producida por las cándidas al convertir el azúcar en alcohol. Parte de los efectos del acetaldehído son:

  • Formación de sustancias vasoactivas, como la adrenalina, produciendo síntomas como nerviosismo, pánico, miedo, taquicardias y sofocos.
  • Interferencia con los receptores de la acetilcolina, importante para la memoria y el sistema nervioso.
  • Producción de histamina, y por lo tanto, inflamación en cualquier parte del cuerpo.
  • Bloqueo de enzimas metabólicas, lo cual puede llevar a bloqueos en la formación de neurotransmisores.
  • Destrucción de la vitamina B6, importante para la protección de las membranas mucosas, el fortalecimiento del sistema inmunitario, el equilibrio hormonal y la producción de ácido clorhídrico y enzimas digestivas.
  • Depresión del sistema inmunitario.
  • Destrucción del glutatión y la cisteína, necesarios para desintoxicar el organismo.
  • Reacción con la dopamina, lo cual puede causar depresión, insomnio e incapacidad de respuesta ante el estrés.

Por otro lado, las Candidas encajan en los receptores hormonales de las células compitiendo con hormonas, pero también pueden crear receptores de nuestras propias hormonas en sus superficies. Esto puede causar un bloqueo y desequilibrio del sistema hormonal y un sinfín de problemas como síntomas premenstruales, infertilidad y endometriosis, entre otros.

Algunas levaduras como la Cándida krusei y la Parapsilosis producen tiaminasa (una enzima) que destruye la vitamina B1. La falta de esta vitamina puede producir síntomas como irritabilidad, dolores musculares, falta de concentración, dolor de estómago, estreñimiento y taquicardias. También previene la conversión de la vitamina B6 en su forma activa, piridoxal-5-fosfato, lo cual puede causar retención de líquidos, depresión, irritabilidad, temblores musculares o calambres, falta de energía y piel muy seca.

Debido al grado de toxicidad en el que se encuentra el paciente con candidiasis, el hígado tiene que filtrar una gran cantidad de químicos. Para que esto ocurra, las dos fases de desintoxicación de este órgano requieren nutrientes como el zinc, selenio, cobre, magnesio, vitaminas B y C, glutatión, sulfuro, glicina y ácidos grasos esenciales, que debido a la mala absorción intestinal es muy posible que no se encuentren en las cantidades necesarias. Este proceso de autointoxicación puede agravar el estado del paciente con candidiasis crónica cuando se encuentra en presencia de perfumes, humos u otros químicos inhalantes.

Una vez vista la forma en que funciona esta enfermedad, estos son los síntomas más comunes en pacientes con candidiasis crónica, que normalmente no han sido diagnosticados:

  • Fatiga
  • Malestar general
  • Dolores de cabeza
  • Distensión abdominal
  • Diarreas y/o estreñimiento
  • Indigestión
  • Ardor estomacal
  • Deseo de comer carbohidratos (dulces, pasta, pan, etc.)
  • Depresión
  • Mareos
  • Sensación de resaca por las mañanas
  • Dolor de articulaciones y músculos
  • Molestias vaginales (picores, irritación, heridas, etc.)
  • Retención de líquidos
  • Insomnio
  • Infecciones crónicas
  • Alergias
  • Picor anal
  • Afonía
  • Congestión nasal
  • Ahogo
  • Problemas de uñas
  • Molestias oculares y de oídos

Enfermedades y desequilibrios relacionados

Las enfermedades y desequilibrios que se han relacionado con una candidiasis crónica son:

  • Enfermedad de Crohn
  • Colitis
  • Síndrome del intestino irritable
  • Artritis reumatoide
  • Lupus
  • Asma
  • Psoriasis y eccema
  • Sinusitis
  • Esclerosis múltiple
  • Fibromialgia
  • Síndrome de la fatiga crónica
  • Hipotiroidismo
  • Hipoglucemia
  • Depresión y estados de ansiedad
  • Anemia
  • Acné
  • Urticaria
  • Alergias

Como vemos, el tema de la candidiasis no se limita a una sintomatología localizada.

Diagnóstico

Este tema es muy complejo. Las pruebas de laboratorio no garantizan el diagnóstico de una candidiasis crónica intestinal.

En general, la prueba que se utiliza para detectar una candidiasis intestinal es el coprocultivo de heces. Los laboratorios, en esta prueba, a no ser que el médico lo especifique, no buscan cándidas porque la teoría es que estas levaduras en el intestino no son patógenas. Sin embargo, es raro que el médico lo especifique ya que apenas hay conciencia de este tema. Si, por el contrario, el médico o terapeuta especifica que se busquen levaduras, el laboratorio analiza si hay un crecimiento excesivo de éstas basándose en el ojo clínico del laboratorista. Este método no es muy eficaz ya que no siempre el problema radica en la cantidad, sino en el estado en que se encuentran las cándidas.

Por otro lado, la mayoría de las células de las cándidas se adhieren a la pared de la mucosa intestinal, por lo cual es difícil que aparezcan en los análisis de heces. Y, en algunos casos, muchas de estas células mueren mientras el espécimen se transporta o durante la espera del análisis.

Es importante no descartar la enfermedad solo por el hecho de que las pruebas de laboratorio resulten negativas. Es mejor basar el diagnóstico en una evaluación detallada del paciente: síntomas, historial clínico, análisis de su dieta.

En EE. UU. muchos médicos y terapeutas opinan que el protocolo clínico para la candidiasis presenta tan poco riesgo y costo (sobre todo la dieta) que debería considerarse en cualquier enfermedad crónica.

Tratamiento de la candidiasis en 4 fases

El tratamiento de la candidiasis debe englobar dos puntos principales: su eliminación y su prevención. Por esto, es importante corregir sistemáticamente las causas que contribuyen al desarrollo de esta enfermedad. Mi protocolo lo baso en 4 pasos básicos:

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Preparación

Es vital que debilitemos las cándidas antes de atacarlas con un antifúngico. De lo contrario, si éstas están fuertes, podrán combatirlo y con el tiempo se harán resistentes. La mejor forma de debilitarlas es haciéndolas "pasar hambre", o sea, a través de la alimentación.

Eliminar

  • Azúcares y sabor dulce (azúcar, sacarina, miel, dextrosa, estevia, siropes, refrescos, latas de tomate, cereales de la mañana, bollería, postres, helados, etc.)
  • Fruta
  • Productos lácteos, incluidos los yogures
  • Alcohol
  • Levaduras (pan, pizzas, cubitos de caldo)
  • Patatas, champiñones y setas, calabaza, castañas y boniatos
  • Cacahuetes y pistachos
  • Fermentados (vinagre, tempeh, salsa de soja, miso, té, chucrut, kéfir, cerveza sin alcohol)
  • Cereales
  • Leche y yogur de soja
  • Leche de cereales (arroz, mijo, quinoa, etc.)
  • Maíz
  • Café

Se puede comer

  • Carnes
  • Pescado
  • Marisco
  • Huevos
  • Vegetales
  • Legumbres
  • Frutos secos y semillas (calabaza, sésamo, girasol, lino, chía, cáñamo, etc.)
  • Limón, aguacate y coco
  • Algas
  • Aceite de oliva y de coco
  • Agua embotellada

Durante el tiempo de cambio en la dieta es muy posible que el paciente empeore temporalmente. Esto es debido a una desintoxicación y también a que las cándidas están "protestando de hambre". Si el paciente presenta dificultades en la digestión, como acidez o pesadez estomacal, es importante ayudarle con enzimas digestivas y/o betaína hidrochlorida. Al cabo de un mes de haber empezado la dieta (y siempre manteniéndola), se puede pasar al segundo paso.

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Eliminación

Después de un mes de dieta y ayudas digestivas, es muy posible que se puedan discontinuar las enzimas y la betaína hidrochlorida. Una vez debilitadas las cándidas, es importante introducir el antifúngico que las destruya. Hoy en día existen muchos antifúngicos naturales que no producen efectos secundarios y son realmente eficaces.

Los que mejores resultados han dado en investigación son el ácido caprílico, sello de oro, extracto de semilla de pomelo, ajo, Pau d'Arco, aceite de orégano, ácido undecilénico y un largo etcétera.

En mi experiencia, los mejores antifúngicos son aquéllos que contienen distintas sustancias antifúngicas juntas. Es muy importante introducirlos con mucho cuidado, siempre empezando por dosis muy pequeñas y aumentando cada 4 ó 5 días. Si las cándidas se destruyen de golpe se pueden formar muchas toxinas y producir un empeoramiento muy fuerte de los síntomas. A mí me gusta ir cambiando el antifúngico en función de cómo reacciona el paciente, de esta manera se evita el estancamiento durante el tratamiento. Hay terapeutas en EE. UU. que recomiendan rotar 3 ó 4 antifúngicos diferentes cada cuatro días. En mi experiencia, es suficiente con cambiar el antifúngico cada 4 ó 6 semanas.

En pacientes que tengan mucha sintomatología de desintoxicación, se recomienda darles molibdeno (150 mcg con el desayuno, comida y cena). Este mineral destruye los desechos de las cándidas, convirtiendo el acetaldehído en ácido acético que, en el ciclo de Krebs, es convertido en energía.

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Equilibrio

Cuando los síntomas que presentaba el paciente han remitido en su mayoría, es muy importante reequilibrar la flora intestinal. Este paso no debe hacerse al principio, ya que cuando la pared intestinal está inflamada puede haber una reacción de intolerancia a las bacterias "amigas". Esto puede causar dermatitis, picores, diarrea, espasmos intestinales y alergias. Además, mientras haya un exceso de cándidas en el intestino, los Lactobacillus no pueden crecer y repoblar el tracto intestinal.

Las bacterias más abundantes son los Lactobacillus acidophilus y los Bifidobacterium bifidum. Se recomienda la ingestión de mínimo 10 billones de L. acidophilus y/o bifidum distribuidos durante el día, un rato antes de las comidas. Es importante escoger una buena marca, porque la manufacturación de un producto de estas características requiere conocimientos sobre su fabricación y manipulación.

Muchas personas preguntan por qué no se permite comer yogur con la dieta antifúngica, cuando se sabe que contiene bacteria "amiga". Primero, porque los lácteos contienen lactosa, y aunque estén fermentados, en el proceso suelen añadir leche entera para hacerlos más cremosos; y segundo, porque suelen fabricarse con Lactobacillus bulgaricus o Streptococcus thermophilus, que aunque ofrecen ciertos beneficios, son visitantes transitorios del aparato digestivo y no colonizan el colon.

También es importante hablar de la repoblación de la flora vaginal. Los Lactobacillus acidophilus habitan la flora vaginal y se encargan de mantener el pH ácido fermentando el glucógeno vaginal y convirtiéndolo en ácido láctico. Existen óvulos y pastillas vaginales para repoblar la flora vaginal. Es aconsejable advertir de que ciertos espermicidas, como el Noxynol-9, destruyen la flora vaginal "amiga".

Otro aspecto importante es reestablecer el equilibrio nutricional celular. El paciente con candidiasis crónica normalmente sufre de malabsorción y, por lo tanto, desnutrición celular. Un organismo desnutrido difícilmente dispondrá de un sistema inmunitario sano y fuerte.

Desde la nutrición ortomolecular no utilizamos listas de nutrientes específicos para todo el mundo: evaluamos las deficiencias individuales y aconsejamos los suplementos acorde a las necesidades bioquímicas particulares de cada persona. Sin embargo, en mi experiencia, los nutrientes más comúnmente deficientes son la vitamina C, el grupo de las B (especialmente B6, B5 y B3), calcio, magnesio, zinc, cromo y los ácidos grasos esenciales de la familia Omega 3. Las dosis también variarán en función del paciente, pero en términos generales podemos hablar de:

Nutriente Rango orientativo
Vitamina C 1.000–4.000 mg
Vitamina B1, B2 y B3 100 mg
Vitamina B5 500 mg
Vitamina B6 200 mg
Vitamina B12 100–300 mcg
Ácido fólico 400–800 mcg
Magnesio 400 mg
Zinc 15–60 mg
Cromo 200–600 mcg
Omega 3 800–3.000 mg

Hay que tener cuidado de que las vitaminas del grupo B y el cromo no contengan levadura. No suelo recomendar calcio porque su deficiencia normalmente ocurre en pacientes que, curiosamente, han tomado lácteos durante muchos años, lo que suele causar un exceso de calcio extracelular y una sintomatología de deficiencia de calcio intracelular. Lo ideal es suplementar durante un tiempo con magnesio y dejar de consumir lácteos para que se regularicen los niveles de calcio a nivel celular. Si aún así, al cabo de un tiempo, se opta por añadir calcio, las dosis variarán entre 500–1.000 mg. De todas formas, es labor de cada terapeuta y médico evaluar qué nutrientes son prioritarios y cómo administrarlos.

A esta altura del tratamiento es aconsejable empezar a introducir lentamente y con cuidado algunos alimentos como la fruta, patatas, champiñones y ciertos fermentados, y observar si se toleran bien. Esta fase de introducción es muy importante, ya que el paciente irá dándose cuenta claramente de qué tipo de alimentos favorecen su estado de salud y cuáles no. En este periodo, debido a su mejoría, el paciente suele cometer "infracciones" nutricionales, que casi siempre causan síntomas —no solo porque pueden hacer brotar algunos síntomas de la candidiasis, sino porque hay alimentos que claramente afectan negativamente a la salud independientemente de si hay cándidas o no. Éstos suelen ser el azúcar, lácteos y gluten.

Durante este periodo, y gracias a las "infracciones", el paciente confirmará que existe una relación muy directa entre la alimentación y su estado de salud, lo que le ayudará a perfilar su tipo de alimentación idónea de por vida. Este paso es fundamental como prevención de una recaída en el futuro.

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Reparación

Una vez que la infección ha remitido, la flora intestinal está equilibrada y el organismo del paciente dispone de una buena dosis de nutrientes, es conveniente introducir ciertos nutrientes para reparar la pared intestinal.

Nutriente Rango orientativo
Vitamina A 7.500–20.000 UI
Vitamina E 100–1.000 UI
L-Glutamina 500–1.500 mg
Biotina 300–1.000 mcg

Estos nutrientes se encargan de reparar, sellar y fortalecer la pared intestinal (los ácidos grasos esenciales normalmente ya se están tomando desde la etapa anterior). La biotina, en particular, se aconseja para evitar que las levaduras sanas y presentes en el intestino crezcan y pasen de ser inofensivas a agresivas.

Duración y acompañamiento

El tratamiento de la candidiasis crónica puede durar entre 3 y 8 meses. Hay expertos que opinan que por cada año de candidiasis crónica se necesita un mes de recuperación. He observado que es bastante acertada esta comparación.

El tratamiento requiere paciencia y mucho apoyo al paciente. Es importante que nosotros, los terapeutas, conozcamos y entendamos bien esta enfermedad y su proceso curativo, porque nuestro apoyo es fundamental para la recuperación del paciente. Durante el tiempo que dure el tratamiento, es normal que haya altibajos que desmotiven al paciente. Tenemos que avisarle de esto y de los síntomas que posiblemente empeoren en determinadas fases, para que ni se asuste ni crea que está retrocediendo. Es bastante común que el paciente manifieste emociones que tal vez hasta él mismo desconoce, y que se exprese con rabia compaginada con tristeza.

Reflexión final

Al final del tratamiento, el paciente además de sentirse fabulosamente (según dicen, como nunca se habían sentido antes), también ha descubierto su tipo de alimentación ideal, la que le potencia la salud. Esto le servirá como prevención para evitar otra candidiasis, y muchos otros desequilibrios, en el futuro.

Creo que es muy positivo hacer consciente al paciente de que es importante sacar provecho y aprender de la enfermedad. De lo contrario, la sensación que les deja ésta es de vacío y miedo a que se vuelva a repetir. Siempre les digo a mis pacientes que gracias a sus cándidas han aprendido tres cosas muy importantes: saber alimentarse, saber escucharse y conocerse mejor. Tres piezas clave, no solamente para la prevención de la candidiasis, sino también para conseguir una salud óptima.

Muchas gracias por vuestra atención.

Cala Cervera, Nutricionista Ortomolecular
Escrito por

Cala Cervera

Nutricionista Ortomolecular